Una de las gemas más preciadas en cuestión de manuscritos y libros antiguos, es la llamada Biblia de Plata, o mejor conocida como Codex Argenteus. Que como su nombre lo dice, está escrita con letras de plata y oro, sobre un pergamino púrpura.
Se trata de una Biblia, o mejor dicho los cuatro testamentos, que fueron escritos en tinta de plata en el año 520, en Rávena, la que hasta hacía poco tiempo había sido la capital de lo que quedaba del Imperio Romano en Europa. (imagen: primera página del códice)
Según se dice fue hecha para Teodorico el Grande, el rey de los ostrogodos. Los godos habían sido cristianizados, pero no al catolicismo que imperaba en la región italiana, sino al arrianismo. Por eso esta Biblia fue traducida del idioma griego al gótico por el obispo godo y arriano Ulfilas.
Como se dijo antes, no contiene todos los libros de la Biblia, ni todo el Nuevo Testamento, sino tan sólo los cuatro evangelios canónicos.
En un principio el Codex Argenteus constaba de 336 folios, pero hoy en día tan sólo se conservan 188. De esos 187 se encuentran en la biblioteca Carolina Rediviva de la Universidad de Uppsala, Suecia. El último folio, descubierto en 1970, se encuentra en la Catedral de Espira, Alemania. Cada folio escrito con tinta de plata, y algunas letras con tinta de oro, en un pergamino de muy buena calidad teñido de púrpura, el color imperial, con tintas vegetales. El lomo del codex estaba adornado, y probablemente con perlas y piedras preciosas.
Esta Biblia de Plata no sólo tiene de extraordinario su manufactura, sino su historia, ya que desde la muerte de Teodorico en el 526 nada más se supo sobre el Codex Argenteus durante mil años.
El problema fue que treinta años después de la muerte de Teodorico el reino ostrogodo de Italia encontró su fin ante el avance reconquistador del Imperio Romano de Oriente. Justiniano era el emperador en aquel momento, y convirtió a Rávena en la capital de Italia. El problema es que Justiniano era católico, por lo cual la Biblia de Plata era herética, ya que pertenecía al culto arriano, y para colmo escrita en una lengua que ya no se usaba.
De esta forma Codex Argenteus desaparece de archivos e índices durante mil años. Lo que sucedió fue que el manuscrito completo fue desperdigado por Europa. A mediados del siglo XV aparecieron 187 folios del manuscrito en la abadía benedictina de Werden. Se habla de el codex por primera vez en 1569, cuando Johannes Goropius Becanus de Amberes lo menciona. En 1597, Bonaventura Vulcanius, publicó el texto completo de los folios y le dio el nombre de Codex Argenteus. (imagen: encuadernación actual de la Biblia de Plata)

El folio final del códice tendría que esperar 500 años más, para aparecer en 1970 en la Catedral de Espira.
Cómo sucedió todo esto, es sólo materia de especulación, pero se cree que el folio de Espira fue separado del resto a mediados del siglo XV, cuando aparecieron en Werden los otros 187 folios que hoy existen. Según se cree, el de Espira habría sido enviado a Maguncia para comprobar su autenticidad, y allí se perdió entre las reliquias de San Erasmo, y con ellas llegó a Espira.
De cómo llegó a Werden el resto, se cree que fue gracias a Carlomagno, quien conquistó Rávena en el siglo octavo, y la llevó a su capital Aquisgrán, cercana a la abadía de Werden. No se sabe cuantos folios existirían en esa época, pero de la abadía fue a parar a la biblioteca del emperador Rodolfo II en su sede imperial de Praga. De allí terminó en la biblioteca de la reina Cristina de Suecia, en Estocolmo, luego de que Praga fuese ocupada por los suecos al final de la guerra de los treinta años.
La reina se convierte al catolicismo, y luego abdica en 1654, allí es que el Codex Argenteus vuelve a desaparecer. Pero reaparece en los Países Bajos de la mano del librero de la reina, Isaac Vossius, quién lo vende en 1662 al Canciller sueco Magnus Gabriel De la Gardie.
Este último fue quien lo encuadernó como lo conocemos hoy en día, y lo donó a Universidad de Uppsala, donde descansan actualmente esos 187 folios de la Biblia de Plata. Su peregrinación no terminó allí, igualmente, ya que tuvo un breve viaje en 1995, cuando fue robada de una exposición, aunque apareció un mes más tarde en una de las taquillas de la consigna de la Estación Central de Ferrocarriles de la capital sueca Estocolmo.
El fragmento final del Codex Argenteus, el folio numero 188 que sobrevive hoy en día, fue descubierto en octubre de 1970 por Franz Haffner, en la Catedral de Espira, Alemania. Lo encontraron enrollado alrededor de un marco de madera delgado, contenido en un pequeño relicario originario del taller de Aschaffenburg, cuando estaban restaurando la capilla de Santa Afra. Esta hoja contiene los 9 últimos versículos del capítulo 16 del Evangelio de San Marcos.
Ahora, donde fueron a parar los 148 folios faltantes es un misterio, tal vez algún personaje privado los tenga en su poder, sin haberlos dado a la luz, tal vez incluso sin conocer su verdadero valor.
Fuentes
-Munkhammar, Lars, Codex argenteus. From Ravenna to Uppsala – the wanderings of a Gothic manuscript from the early sixth century, 64ª Conferencia General de la IFLA, del 16 al 21 de agosto de 1998, en 64th IFLA General Conference
-Universidad de Uppsala